Las palabras y ellas mismas

Ese impreciso límite tras el cual las palabras, amigas fieles e infalibles, pasan a ser agentes de la confusión, embajadoras de la inseguridad, simples marionetas de un ser oculto y censurado, pero no por eso menos real.

¿Cómo detectar entonces en qué hemisferio nos encontramos en un instante dado? Imposible querido amigo, ya que somos simplemente eso: palabras.

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